El nuevo proyecto presentado en el Congreso propone que los trabajadores puedan acceder a una deducción adicional en el Impuesto a la Renta si destinan parte de su dinero a servicios educativos. Esta medida incluye no solo la formación del propio trabajador, sino también la de su cónyuge o conviviente y la de sus hijos menores de 25 años, ampliando así el alcance de los beneficios tributarios relacionados con la educación.
¿En qué consiste la propuesta de deducción educativa?
La iniciativa legislativa plantea modificar las actuales deducciones del Impuesto a la Renta, permitiendo que los gastos en educación sean considerados para reducir la base imponible del tributo. Según el proyecto, se tomaría en cuenta el 10% del desembolso efectuado en servicios educativos, siempre respetando el límite máximo establecido para este beneficio, que en 2026 alcanza los S/ 16.500.
El beneficio abarcaría estudios, cursos o procesos de especialización realizados por el trabajador, su cónyuge o conviviente y sus hijos menores de 25 años. De esta manera, se busca incentivar la inversión en formación y actualización profesional dentro del núcleo familiar.
Gastos educativos contemplados
La propuesta considera como deducibles los servicios educativos contratados para la formación del contribuyente y de determinados integrantes de su familia. Esto incluye:
- Estudios realizados por el propio trabajador.
- Formación de su cónyuge o conviviente.
- Gastos educativos de hijos menores de 25 años.
El objetivo es que los recursos destinados a educación tengan un impacto directo en la determinación del Impuesto a la Renta, siempre dentro de los límites y condiciones que establece la ley.
Impacto en los beneficios laborales y la capacitación
María Jesús Lamarca, CMO and Corporate Affairs de Rankmi, señaló que esta iniciativa abre una discusión sobre cómo las empresas pueden acompañar el desarrollo profesional de sus trabajadores. Destacó que los beneficios laborales están evolucionando y que la educación puede ser un elemento clave para el crecimiento y las oportunidades futuras de los colaboradores.
De acuerdo con el Pulso Aprendizaje 2026 de Rankmi, 4 de cada 10 trabajadores en Perú realizan alguna capacitación cada mes, y la valoración de este concepto alcanza 9,1 sobre 10 entre los participantes peruanos. No obstante, existen diferencias en el acceso a la capacitación: a nivel regional, el 17,7% de trabajadores recibe capacitación solo una vez al año, mientras que el 7,9% nunca accede a formación. En Perú, la proporción de quienes nunca se capacitan es menor, llegando al 4,4%.
Estos datos sugieren que ampliar los mecanismos de apoyo para estudios y especialización puede complementar otros beneficios laborales y respaldar el desarrollo profesional de los trabajadores.
Más allá del proyecto: el papel de la educación en el trabajo
La discusión sobre la deducción de gastos educativos trasciende el ámbito tributario. Para las organizaciones, facilitar el acceso a formación puede fortalecer las políticas de bienestar y mejorar las capacidades de sus equipos. Según Lamarca, la educación puede convertirse en una herramienta para acompañar las distintas etapas de la carrera de una persona y generar oportunidades tanto dentro como fuera de la organización.
El debate actual invita a repensar el papel de los beneficios laborales y cómo la formación continua puede contribuir a relaciones laborales sostenibles y orientadas al largo plazo.
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