El crecimiento del ahorro interno en México es una de las fortalezas que permite financiar parte de su deuda pública, incluso en un contexto de déficits fiscales elevados. Sin embargo, esta situación no garantiza la sostenibilidad fiscal del país, especialmente si el crecimiento económico no acompaña el costo de la deuda.
El papel del ahorro interno en la economía mexicana
Según el informe publicado por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), durante el segundo trimestre de 2026, el ahorro bruto alcanzó 7.48 billones de pesos, equivalente a 19.9% del Producto Interno Bruto (PIB). De ese monto, la mayor parte fue generado internamente, representando el 21.6% del PIB, mientras que la contribución del resto del mundo fue negativa en 1.7%.
¿Es suficiente el ahorro interno para sostener la deuda?
El sistema de pensiones, a través de las Siefores, administra más de 9 billones de pesos en activos netos, con el 51.7% invertido en valores gubernamentales. Esto proporciona una base importante para financiar la deuda pública, pero no implica que los recursos sean ilimitados.
Los riesgos de depender del ahorro interno
Un aumento en la dependencia del financiamiento mediante valores gubernamentales puede reducir la vulnerabilidad a salidas abruptas de capital. Sin embargo, si el gobierno absorbe una proporción creciente del ahorro, puede desplazar recursos que podrían destinarse a inversión productiva, como infraestructura o desarrollo empresarial.
¿Qué significa esto para la sostenibilidad fiscal?
El principal desafío radica en que, aunque México puede seguir colocando bonos y refinanciando su deuda, esto no asegura que pueda mantener esa estrategia a largo plazo si el crecimiento económico no supera el costo real de la deuda. La clave está en equilibrar la capacidad de financiamiento con una política fiscal responsable.
