El gobierno federal anunció que México prohíbe 35 plaguicidas peligrosos, medida publicada el 3 de septiembre en el Diario Oficial de la Federación (DOF) y presentada por el secretario de Agricultura y Desarrollo Rural, Julio Antonio Berdegué. Esta acción forma parte de la estrategia de reducción y uso adecuado de plaguicidas, coordinada desde el inicio del gobierno de Claudia Sheinbaum, con el objetivo de proteger tanto la agricultura como la salud de productores, jornaleros y consumidores.

Estrategia integral para un uso seguro de plaguicidas
Durante la conferencia matutina, Berdegué explicó que México prohíbe 35 plaguicidas peligrosos incluyendo su venta, fabricación e importación.
“Nunca en la historia de México se había hecho una prohibición de este tipo de productos de esta magnitud”, afirmó.
La medida fue coordinada por la Secretaría de Salud (Cofepris), la Secretaría de Economía, la Semarnat y la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural.
Por instrucción de la presidenta, @Claudiashein, se prohíbe en México la importación, producción, comercialización y uso de 35 moléculas de plaguicidas altamente peligrosos. ☣️
Nos acercamos a una agricultura mas limpia, sostenible y segura para quienes producen y consumen ? pic.twitter.com/V3YY9FsPqa
— Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (@Agricultura_mex) September 3, 2025
Principales plaguicidas prohibidos y sus riesgos
Entre los plaguicidas incluidos en la lista se encuentran:
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Aldicarb: usado en caña de azúcar y cítricos, provoca daños graves por contacto directo y puede contaminar el agua.
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Carbofurán: considerado uno de los insecticidas más peligrosos del mundo, prohibido en Canadá y Europa.
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Endosulfán: afecta el desarrollo de fetos y bebés, así como el sistema nervioso; prohibido en más de 51 países.
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DDT: prohibido globalmente desde la década de 1970; en México se impedía su importación, pero aún se permitía su uso.
Esta medida histórica demuestra cómo México prohíbe 35 plaguicidas peligrosos para garantizar una agricultura más limpia, sostenible y segura, reduciendo los riesgos para la salud humana y el medio ambiente. Además, fortalece la regulación y el cumplimiento de estándares internacionales en producción agrícola.
Esta estrategia forma parte de un esfuerzo integral por avanzar hacia una agricultura responsable, segura y alineada con la protección de la población y el entorno natural.
