Jornadas de paz en Guerrero avanzan con Segob
Las jornadas de paz en Guerrero se han convertido en el eje visible de una estrategia federal que busca atender las causas de la violencia en Acapulco, Chilpancingo y otras regiones del estado. La Secretaría de Gobernación, encabezada por Rosa Icela Rodríguez, destacó que estas acciones incluyen consejos de paz, programas sociales de atención directa y una coordinación permanente con autoridades estatales y municipales. Además, se definieron municipios prioritarios, se reforzaron las mesas de paz y se impulsaron actividades comunitarias que buscan recuperar el tejido social. Esta apuesta por la pacificación en Guerrero combina operativos de seguridad con presencia institucional constante en colonias y comunidades.
Jornadas de paz en Guerrero y la nueva ruta de la seguridad
La titular de la Segob informó que en Guerrero se realizaron 29 jornadas de paz durante 2025, como parte del primer eje de la Estrategia Nacional de Seguridad, centrado en la atención a las causas de la violencia. Estas actividades se desplegaron en coordinación con autoridades federales, estatales y municipales, con el objetivo de acercar servicios, apoyos y programas sociales a las zonas con mayores índices delictivos. La funcionaria adelantó que, para la primera quincena de enero, se prevé la instalación de consejos de paz y atención a las causas en la entidad, lo que dará continuidad al trabajo comunitario y a la presencia institucional en barrios y colonias clave.
En este esquema, Acapulco y Chilpancingo fueron definidos como municipios prioritarios por el gobierno federal. Ahí se concentró un esfuerzo interinstitucional que permitió brindar alrededor de 186 mil atenciones en 40 colonias, con visitas casa por casa, instalación de comités de paz, organización de ferias de paz y recuperación de espacios públicos. La apuesta, de acuerdo con Gobernación México, es que estas jornadas de paz en Guerrero sean permanentes y se integren a la vida cotidiana de las comunidades como una herramienta para reducir la violencia y fortalecer el tejido social.
Además de la presencia social, la estrategia de seguridad federal incluye acciones focalizadas en territorio. De acuerdo con los reportes oficiales del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, Guerrero logró en diciembre una cifra histórica de homicidios dolosos a la baja, lo que permitió que la entidad saliera del listado de los diez estados con más asesinatos. Esta reducción se atribuye a la combinación de operativos coordinados, desarme voluntario y programas de atención directa a la población. La narrativa oficial insiste en que la pacificación en Guerrero pasa por escuchar a las comunidades y atender sus necesidades urgentes.
Consejos de paz, atención a las causas y trabajo territorial
La instalación de consejos de paz y atención a las causas en Guerrero se perfila como el siguiente paso de la estrategia. Estos órganos comunitarios buscan incluir a vecinos, autoridades locales, organizaciones sociales y juventudes en la definición de diagnósticos y soluciones para cada territorio. El planteamiento de la Segob es que estos consejos funcionen como espacios de participación ciudadana, donde se escuchen quejas, propuestas y se canalicen apoyos. A través de esta figura, se pretende dar seguimiento a las jornadas de paz en Guerrero y asegurar que los acuerdos no se queden solo en eventos aislados.
Dentro del enfoque de atención a las causas, la estrategia federal contempla acciones como el programa Tequios por la Paz, impulsado por el Instituto Mexicano de la Juventud, que promueve el trabajo comunitario para mejorar espacios públicos. En barrios de Chilpancingo ya se han realizado jornadas de limpieza, rehabilitación de áreas comunes y actividades recreativas, con participación de jóvenes y organizaciones civiles. Este tipo de iniciativas refuerza la idea de que la pacificación en Guerrero no solo depende de los operativos de seguridad, sino también de la reconstrucción del tejido social y la cohesión comunitaria.
Las autoridades también han destacado el programa de desarme voluntario como pieza clave de la estrategia de seguridad federal. Entre 2024 y 2025, en varios municipios de Guerrero, incluida la zona de Acapulco y Chilpancingo, la población entregó armas de fuego de manera anónima a cambio de apoyos económicos. Estas acciones se realizan en coordinación con la Secretaría de la Defensa Nacional y forman parte de una política más amplia de reducción de la violencia armada. El enfoque combina incentivos, presencia institucional y campañas de sensibilización que advierten sobre los riesgos de tener armas en casa.
Resultados en Acapulco y Chilpancingo: seguridad en Guerrero en cifras
Acapulco concentra una parte importante de las jornadas de paz en Guerrero. En este municipio se registraron más de 92 mil atenciones a habitantes, con más de 21 mil visitas domiciliarias en 16 colonias catalogadas como prioritarias. También se instalaron comités de paz de carácter vecinal, se realizaron ferias de paz con servicios de salud, orientación jurídica y actividades culturales. Además, se recuperaron espacios públicos como parques, canchas y plazas, lo que permite que niñas, niños y jóvenes cuenten con lugares dignos para convivir y realizar actividades recreativas.
En Chilpancingo, la capital del estado, las cifras superan las 93 mil atenciones a la población dentro de la estrategia de atención a las causas. Ahí se organizaron ferias de paz, visitas casa por casa y actividades deportivas como rodadas ciclistas y carreras atléticas por la paz, en coordinación con la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte y el Instituto Mexicano de la Juventud. Este tipo de acciones buscan enviar un mensaje claro contra la violencia en Guerrero, al mismo tiempo que acercan apoyos sociales y servicios gratuitos a las familias de colonias con rezago y presencia de grupos delictivos.
El gobierno estatal ha subrayado que estos esfuerzos se reflejan en indicadores de seguridad. De acuerdo con datos oficiales, Guerrero registró una disminución de homicidios dolosos que lo colocó en el lugar trece a nivel nacional, con la cifra mensual más baja desde 2014. Estas estadísticas, difundidas por el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad, se presentan como prueba de que la estrategia de seguridad federal, basada en atención a las causas, coordinación institucional y acciones focalizadas, empieza a mostrar resultados. Organismos como el SESNSP detallan en sus reportes los cambios en incidencia delictiva y los comparan con años anteriores.
Más allá de los números, en colonias populares de Acapulco y Chilpancingo se percibe una presencia más constante de programas sociales y de autoridades civiles. El Tianguis del Bienestar, por ejemplo, ha llevado bienes nuevos de primera necesidad a miles de familias en situación de vulnerabilidad. Este mecanismo entrega desde ropa hasta artículos para el hogar que fueron asegurados por la autoridad y ahora se destinan a comunidades con carencias severas. La lógica es clara: ofrecer alternativas inmediatas y mejorar las condiciones de vida para reducir el riesgo de reclutamiento por parte del crimen organizado.
Estrategia de seguridad federal y coordinación institucional en Guerrero
La estrategia de seguridad federal en Guerrero descansa en cuatro ejes: atención a las causas, fortalecimiento de las instituciones de seguridad, combate a delitos de alto impacto y coordinación con estados y municipios. En el caso de Guerrero, la presidenta Claudia Sheinbaum y la gobernadora Evelyn Salgado han subrayado que la prioridad es trabajar en territorio y mantener cercanía con la población. La Secretaría de Gobernación, la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, la Defensa Nacional, Marina, Guardia Nacional y el Centro Nacional de Inteligencia participan en un esquema de coordinación permanente que se refleja en las llamadas mesas de paz.
Estas mesas de paz en Guerrero sesionaron de manera itinerante durante 2025 en las ocho regiones del estado. Se contabilizaron cientos de reuniones estatales, interestatales y regionales en las que participaron autoridades de los tres órdenes de gobierno. En cada sesión se revisan los índices delictivos, se analizan reportes de inteligencia y se toman decisiones específicas para cada municipio. La idea de estas mesas es construir una visión compartida de la seguridad en Guerrero, evitar duplicidad de esfuerzos y reaccionar con rapidez ante hechos de violencia. En la narrativa oficial, la coordinación constante es uno de los factores que explican la reducción en homicidios.
En paralelo, la Estrategia Nacional de Seguridad impulsa acciones sociales que buscan estabilizar a mediano plazo las comunidades más afectadas. Programas de becas, apoyos a jóvenes, rehabilitación de espacios públicos y actividades culturales se han ido sumando a las jornadas de paz en Guerrero. Este modelo de intervención se conoce como política de prevención social del delito, que consiste en reducir factores de riesgo como el abandono escolar, la falta de empleo o la ausencia de espacios recreativos. El objetivo declarado es que las y los jóvenes encuentren opciones de desarrollo legítimas y alejadas de las economías criminales.
En informes recientes, la Secretaría de Gobernación ha recordado que Guerrero concentró durante años algunos de los índices más altos de violencia del país. Por ello, el estado es visto como un laboratorio clave para la nueva estrategia de seguridad federal. La disminución de homicidios y el aumento de detenciones de generadores de violencia se presentan como resultados medibles, mientras que la consolidación de consejos de paz y programas comunitarios se observa como parte de un cambio más profundo. La apuesta oficial es que esta combinación de acciones permita una pacificación en Guerrero de largo aliento.
Ferias de paz, programas sociales y reconstrucción del tejido social
Un componente visible de las jornadas de paz en Guerrero son las ferias de paz, que se han realizado tanto en Acapulco como en Chilpancingo y otros municipios. En estas ferias participan dependencias federales y estatales que ofrecen servicios como orientación jurídica, asesoría en programas de bienestar, atención médica básica, actividades deportivas y eventos culturales. La lógica es llevar, en un solo espacio, distintas herramientas que ayuden a resolver problemas cotidianos de las familias. Así, la seguridad en Guerrero se aborda no solo con patrullajes, sino también con soluciones concretas a necesidades urgentes.
Estas ferias de paz se complementan con visitas casa por casa, donde brigadas de servidores públicos recorren las colonias para escuchar a los habitantes, detectar casos de violencia familiar, abandono escolar o falta de documentos oficiales. De esta forma, la atención a las causas se vuelve más precisa, ya que se detectan riesgos puntuales y se canalizan apoyos específicos. Este trabajo territorial, descrito como intervención comunitaria, permite construir confianza entre autoridades y población, una condición básica para que los consejos de paz funcionen con legitimidad en los barrios más golpeados por la violencia.
Otro elemento que ha cobrado relevancia es la recuperación de espacios públicos. Canchas, parques, jardines y plazas que estaban en abandono o bajo control de grupos delictivos se han rehabilitado con apoyo de la ciudadanía y de los tres niveles de gobierno. En algunas colonias de Acapulco y Chilpancingo se han instalado senderos de paz, murales comunitarios y luminarias nuevas. Estos cambios buscan mandar un mensaje claro: la calle y las plazas pertenecen a la comunidad, no a la delincuencia. La reconstrucción del tejido social se entiende como un proceso en el que la gente vuelve a apropiarse de sus entornos.
La experiencia de Guerrero también ha sido observada desde otros estados que buscan fortalecer sus programas de prevención. Iniciativas como las ferias de paz y el Tianguis del Bienestar se han replicado en diversas entidades, adaptadas a sus contextos. En medios especializados puede encontrarse análisis sobre políticas de pacificación basadas en la comunidad, que subrayan la importancia de la participación ciudadana y la presencia sostenida de programas sociales. Este tipo de enfoques se relaciona con conceptos como seguridad humana, que coloca la vida cotidiana de las personas en el centro de las decisiones públicas.
Retos pendientes, percepción ciudadana y próximos pasos en Guerrero
A pesar de los avances reconocidos por las autoridades, la violencia en Guerrero sigue siendo un reto. En varias regiones continúan los enfrentamientos entre grupos del crimen organizado, la extorsión y otros delitos de alto impacto. El propio gobierno federal ha reconocido que, aunque los homicidios muestran una tendencia a la baja, la percepción ciudadana de inseguridad todavía es alta en muchos municipios. Esto obliga a mantener y ajustar la estrategia de seguridad federal, reforzando la presencia en zonas rurales, corredores de trasiego y áreas turísticas claves como Acapulco.
La consolidación de los consejos de paz será una prueba importante para la Segob y para las autoridades estatales. Si logran operar de forma permanente, con representación real de la comunidad y mecanismos de seguimiento de acuerdos, podrían convertirse en una herramienta efectiva de pacificación en Guerrero. De lo contrario, existe el riesgo de que se perciban como espacios simbólicos sin impacto real. Por eso, especialistas en políticas públicas insisten en la necesidad de evaluar de manera constante los programas de paz y ajustar lo que no funcione.
Otro reto clave es garantizar que las y los jóvenes cuenten con opciones de estudio, trabajo y actividades culturales de calidad. La atención a las causas implica fortalecer la educación media superior, impulsar talleres productivos y ampliar el acceso a becas y empleos dignos. Sin estas oportunidades, las jornadas de paz en Guerrero podrían verse rebasadas por la realidad económica de muchas familias. La coordinación con municipios, organizaciones civiles y empresas locales será crucial para avanzar en esta agenda social que acompaña a la estrategia de seguridad.
En este contexto, medios nacionales y locales han seguido de cerca la implementación de los programas de paz y las cifras de delitos. Algunos reportajes han documentado historias de colonias donde la presencia de ferias de paz y programas sociales se tradujo en reducción de hechos violentos y mayor participación vecinal. Otros textos han señalado zonas donde la población aún no percibe cambios importantes. Este contraste muestra que la estrategia aún está en fase de consolidación y que los resultados pueden variar de una región a otra dentro del mismo estado.
