La economía mexicana enfrenta un escenario complejo debido a la trayectoria descendente de su crecimiento, lo que dificulta la gestión de un déficit público del 4% del PIB. La expectativa de crecimiento para este año es de apenas 1.5%, una cifra que, según expertos, resulta insostenible para mantener la estabilidad fiscal del país.
Contexto económico y calificación crediticia
De acuerdo con Félix Boni, director de Análisis Económico de HR, México es un emisor soberano con calificación BBB. Sin embargo, su expectativa de crecimiento a largo plazo se ha reducido de 2.1% en 2018 a 1.1% en la actualidad, lo que impacta en su capacidad de administrar el déficit fiscal.
El impacto del crecimiento lento en la deuda pública
Boni explicó que una economía que no crece a tasas superiores al 2.5% dificulta la mitigación del saldo histórico de la deuda. “Si la economía creciera a esa tasa, sería posible reducir el impacto de la deuda, pero actualmente, crece mucho más lento que la deuda”, afirmó.
Perspectivas y desafíos futuros
El análisis de HR también señala que la tendencia de la deuda suele ser ascendente, y que el envejecimiento poblacional en México aumenta la presión sobre las pensiones y los recursos públicos. La calificadora ajustó a la baja su estimación de crecimiento de largo plazo, lo que refleja un panorama menos optimista para la economía mexicana.
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