Medios internacionales informaron que Estados Unidos podría iniciar en las próximas horas una ofensiva aérea contra objetivos militares dentro de Venezuela, lo que representaría una escalada sin precedentes en las tensiones bilaterales.
Según reportes del Miami Herald y The Wall Street Journal, la operación tendría como objetivo debilitar al régimen de Nicolás Maduro y desmantelar las redes de narcotráfico asociadas al llamado Cártel de Los Soles.
Posibles blancos y alcance de la operación
De acuerdo con fuentes citadas por The Wall Street Journal, los posibles blancos incluyen puertos, aeropuertos, instalaciones navales y pistas de aterrizaje controladas por fuerzas militares venezolanas.
Aunque aún no hay una orden ejecutiva final, funcionarios estadounidenses aseguraron que los ataques podrían producirse “en cuestión de días o incluso horas”.
El Miami Herald también informó que varios altos mandos militares venezolanos estarían dispuestos a colaborar con Washington para capturar al mandatario o facilitar su salida del país, aunque no se ha confirmado si este sería un objetivo directo de la operación.
Contexto de las tensiones recientes
El posible ataque de Estados Unidos ocurre tras varias semanas de operaciones en el Caribe y el Pacífico, en las que fuerzas estadounidenses han realizado bombardeos contra embarcaciones presuntamente ligadas al narcotráfico, dejando más de 60 personas fallecidas.
Durante un discurso reciente ante tropas en Japón, el expresidente Donald Trump afirmó que su país “está librando una guerra contra los cárteles” y aseguró que “ya se está ganando en el mar”.
Reacciones internacionales y presencia militar en el Caribe
La Organización de las Naciones Unidas criticó las acciones recientes y acusó a Estados Unidos de violar el derecho internacional por los ataques marítimos, calificándolos como posibles ejecuciones extrajudiciales.
En paralelo, el portaaviones USS Gerald Ford, considerado el más avanzado de la flota estadounidense, fue desplegado hacia el mar Caribe junto con destructores, submarinos y cazas F-35B, lo que constituye la mayor movilización naval en la región desde la invasión de Panamá en 1989.
Fuentes del Departamento de Defensa señalaron que el despliegue busca “combatir el narcotráfico y fortalecer la capacidad de respuesta ante organizaciones criminales transnacionales”.
