Una tormenta en el Everest convirtió la aventura de escalar la montaña más alta del mundo en una emergencia crítica. A más de 4,800 metros de altura, cerca de mil personas quedaron atrapadas tras intensas nevadas y ráfagas de viento que derribaron campamentos y provocaron casos de hipotermia. Equipos de rescate, incluidos los especialistas de Blue Sky Rescue del Tíbet, lograron evacuar a 350 personas, pero cientos siguen atrapadas entre nieve y frío extremo. La altitud, el terreno abrupto y la persistente tormenta en el Everest complican las labores de auxilio.

Medidas preventivas y suspensión de ascensos
Ante la emergencia, la Compañía de Turismo del Condado de Tingri suspendió temporalmente la venta de entradas al Everest para evitar más riesgos. La montaña, con 8,848 metros de altura, es conocida por su “zona de la muerte” por encima de los 8,000 metros, donde las condiciones extremas pueden ser letales en cuestión de minutos. La masificación del turismo de aventura y la reciente desaparición de escaladores en 2023 llevaron a Nepal a limitar los permisos de ascenso, reforzando protocolos de seguridad y control de accesos.
Efectos de la tormenta en la región
La tormenta en el Everest también tuvo impacto en regiones cercanas:
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Nepal reportó 47 muertos por deslizamientos e inundaciones.
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India lamentó 9 fallecidos por fenómenos similares.
Los expertos recuerdan que, debido al cambio climático, los patrones de nieve y lluvia en la región del Himalaya se han vuelto más impredecibles, aumentando el riesgo para montañistas y comunidades locales.
