La guerra civil en Sudán ha convertido al país africano en escenario de una de las crisis humanitarias más graves del siglo XXI. Desde abril de 2023, los enfrentamientos entre las Fuerzas Armadas Sudanesas (SAF), lideradas por el general Abdel Fattah al-Burhan, y las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF), comandadas por Mohamed Hamdan Dagalo, conocido como Hemedti, han dejado decenas de miles de muertos y más de 12 millones de desplazados, según datos de la ONU y medios internacionales como CNN y Al Jazeera.
El conflicto, que comenzó como una disputa por el poder entre antiguos aliados, ha degenerado en un enfrentamiento étnico, económico y geopolítico, con graves consecuencias para la población civil.

Causas profundas de la guerra civil en Sudán
Las raíces de la guerra civil en Sudán se remontan a décadas de inestabilidad política y conflictos internos. Tras la caída del dictador Omar al-Bashir en 2019, el país intentó una transición hacia la democracia. Sin embargo, las tensiones entre el ejército y la RSF estallaron cuando se intentó integrar a las fuerzas paramilitares en el ejército nacional.
La rivalidad entre Burhan y Hemedti —antiguos aliados del régimen de al-Bashir— se intensificó por el control de los recursos naturales, en especial el oro y la tierra agrícola, además de la influencia sobre los puertos estratégicos del Mar Rojo.
El conflicto también tiene un trasfondo étnico: la RSF desciende de las milicias Janjaweed, acusadas de cometer genocidio en Darfur en la década de 2000.
El horror en Darfur y El Fasher: nuevas masacres y genocidio
La violencia más brutal de la guerra civil se concentra en la región de Darfur, donde la RSF ha sido acusada de cometer atrocidades contra comunidades no árabes como los Masalit.
En El Fasher, capital de Darfur del Norte, observadores internacionales documentaron en octubre de 2025 más de 1,500 muertes en una sola ofensiva.
Videos y reportes satelitales de la Universidad de Yale confirman ejecuciones, violaciones y destrucción sistemática de aldeas.
Las Naciones Unidas califican los hechos como crímenes de guerra y posible genocidio, recordando las atrocidades de 2003-2005 que dejaron cientos de miles de muertos.
Las imágenes de El Fasher (Sudán) son de las más duras que recuerdo.
Una matanza que pasa a ser historia negra de la humanidad.
Genocidio de las FAR, que han disparado a todos los civiles que intentaban huir.
Patrullan las calles en camellos.
Cero cobertura en los medios de… pic.twitter.com/ueObFtG8oV
— Néstor Siurana (@NestorSiurana) October 28, 2025
Influencia extranjera: los Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita
Diversas investigaciones periodísticas señalan que los Emiratos Árabes Unidos (EAU) han jugado un papel clave en la guerra civil en Sudán, apoyando a la RSF con armas y financiamiento.
El objetivo: mantener influencia en la explotación del oro sudanés y contrarrestar movimientos islamistas en la región.
A pesar de negar su implicación, reportes de la ONU y medios internacionales indican que Abu Dabi ha enviado armas disfrazadas de ayuda humanitaria y reclutado mercenarios extranjeros, prolongando el conflicto.
En Sudán, los niños huérfanos vagan por las calles de la región de Darfour, la cual es asediada por los terroristas de la RSF, que son financiados por el imperialismo occidental y su régimen títere de Emiratos Árabes.
Sudán es otro genocidio del imperialismo occidental, que… pic.twitter.com/AmPeAwm0Ya
— Daniel Mayakovski (@DaniMayakovski) October 27, 2025
Arabia Saudita y Egipto, del lado del ejército regular
Por su parte, Arabia Saudita y Egipto respaldan al ejército sudanés (SAF), buscando frenar la expansión de la RSF y limitar el poder emiratí.
Aunque Riad ha promovido negociaciones como las conversaciones de paz de Yeda en 2023, también ha sido criticada por su silencio frente a las violaciones de derechos humanos.
La rivalidad entre ambos países del Golfo ha convertido a Sudán en un campo de batalla de intereses regionales.
La crisis humanitaria más grave del planeta
Hasta noviembre de 2025, la guerra civil en Sudán ha causado al menos 40,000 muertes confirmadas, aunque organismos humanitarios estiman más de 150,000 víctimas.
Más de 15 millones de personas han huido de sus hogares, y alrededor de 4 millones se han refugiado en países vecinos como Chad y Sudán del Sur, generando presión sobre economías frágiles.
El acceso a alimentos, agua potable y atención médica es prácticamente nulo en gran parte del país, mientras que las organizaciones humanitarias enfrentan bloqueos, saqueos y ataques.
El papel de la sociedad civil: esperanza en medio del horror
En medio del caos, grupos locales como las Emergency Response Rooms (ERR) se han convertido en la única red de apoyo real.
Formados por voluntarios, jóvenes y mujeres, distribuyen alimentos, medicamentos y brindan apoyo psicológico a víctimas del conflicto.
En 2024, estuvieron nominados al Premio Nobel de la Paz y fueron reconocidos con el Right Livelihood Award por su labor humanitaria.
Silencio global y llamado urgente a la acción
La comunidad internacional ha sido criticada por su indiferencia ante la guerra civil en Sudán, a pesar de que se trata de la mayor crisis humanitaria del mundo en 2025, superando en víctimas y desplazados a conflictos como los de Gaza o Ucrania.
Organismos como la ONU y Amnistía Internacional insisten en la necesidad de investigar crímenes de guerra, sancionar a los responsables y aumentar la ayuda humanitaria inmediata.
