WhatsApp se ha consolidado como la plataforma principal en la que los ciberdelincuentes realizan estafas a través de mensajería, representando el 43% de los casos reportados, según un estudio internacional de Kaspersky. Además, el uso de inteligencia artificial (IA) en estos fraudes ha aumentado, con el 66% de las víctimas señalando su participación en los engaños.
El papel de WhatsApp en las estafas digitales
El estudio “The Great Messaging Heist” revela que WhatsApp es la plataforma más utilizada en fraudes, seguida por los mensajes de texto —SMS o iMessage— en 40% de los casos, y otras redes como Facebook, Telegram e Instagram. La facilidad de uso y la confianza en estas aplicaciones facilitan a los delincuentes engañar a las víctimas.
Cómo se extienden las estafas entre plataformas
El 63% de los fraudes no se mantienen en una sola plataforma, sino que migran entre varias. Un contacto puede iniciar en un SMS y continuar en WhatsApp o Telegram, lo que dificulta la detección y permite a los delincuentes crear conversaciones más creíbles. Este método aumenta las probabilidades de que las víctimas entreguen información o dinero.
El impacto de la inteligencia artificial en las estafas
La IA ha facilitado la elaboración de mensajes más convincentes, eliminando errores ortográficos y expresiones poco naturales. Según el estudio, el 66% de las víctimas cree que la IA estuvo involucrada en su estafa, con un 42% identificando mensajes escritos con inteligencia artificial y un 31% reportando voces clonadas o deepfakes. Esto hace que las estafas sean más difíciles de detectar y más efectivas.
Consecuencias económicas y recomendaciones
El estudio indica que el 51% de las víctimas perdió dinero, con pérdidas promedio de 733 dólares. Además, el 43% compartió datos personales, como nombres y números telefónicos. Para evitar ser víctima, Kaspersky recomienda desconfiar de mensajes que generan urgencia, no abrir enlaces sospechosos y verificar la identidad del remitente a través de canales oficiales.
Las empresas también deben reforzar sus canales de comunicación y educar a sus clientes sobre cómo identificar y reportar fraudes. La protección contra estas amenazas requiere un esfuerzo conjunto y constante actualización en las estrategias de seguridad digital.
