Un ataque ruso con drones y misiles que incluyó 405 drones de larga distancia y 28 misiles, entre ellos 11 balísticos Iskander-M o su equivalente norcoreano KN-23 y 4 misiles hipersónicos Kinzhal que no pudieron ser interceptados por las defensas ucranianas. De los drones, 333 fueron neutralizados, pero 55 impactaron en distintas localidades.

Impacto en infraestructura y población civil
Los ataques se centraron en Kiev y las regiones de Dnipropetrovsk, Zaporiyia, Cherkasi, Cherníguiv y Odesa, afectando infraestructuras gasísticas y eléctricas. El ataque ruso con drones y misiles causó la muerte de al menos seis personas y múltiples heridos. En Járkov, un dron golpeó directamente una guardería, dejando un fallecido y siete heridos, y obligando a evacuar a 50 niños.
Defensa y respuesta de Ucrania al ataque ruso
El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, insistió en la necesidad urgente de sistemas antiaéreos Patriot adicionales de fabricación estadounidense, esenciales para interceptar los misiles Kinzhal. Las defensas ucranianas lograron derribar parte de los misiles y drones, pero los ataques destacan la vulnerabilidad frente a misiles hipersónicos.
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Reacciones internacionales
Zelenski calificó el ataque como un “escupitajo en la cara de todos los que insisten en una solución pacífica” y condenó el uso de drones contra instalaciones civiles y educativas. Autoridades ucranianas denunciaron el ataque como una demostración de la falta de principios de Rusia y exigieron apoyo internacional.
El ataque ruso con drones y misiles evidencia la intensificación de la ofensiva de Moscú y el aumento de la vulnerabilidad civil en Ucrania, subrayando la necesidad de más apoyo militar defensivo de sus aliados occidentales.
