El influencer francés Ilan M., conocido en redes como Amine Mojito, fue condenado a seis meses de prisión por el Tribunal Penal de París, luego de protagonizar uno de los casos más polémicos y perturbadores del año: inyectar con jeringas a desconocidos en plena calle mientras grababa videos para sus redes sociales.
De TikTok a la cárcel
Con más de 100 mil seguidores, Amine Mojito se hizo viral al publicar videos en los que inyectaba agua de escusado a personas al azar, usando una máscara para ocultar su identidad.
Las imágenes —grabadas en las calles de Francia durante junio de este año— causaron pánico entre los transeúntes y una ola de indignación en redes sociales.

La justicia francesa lo declaró culpable del delito de “violencia con arma que no resultó en incapacidad laboral”, una figura que aplica incluso si el arma no causa heridas graves.
Una “broma” con consecuencias reales
Durante el juicio, su abogada Marie Claret de Fleurieu intentó justificar la conducta del influencer como parte de un “frenesí mediático”, alegando que las redes sociales empujan a los jóvenes a realizar actos cada vez más extremos por ganar fama.
Sin embargo, el tribunal mantuvo la sentencia: seis meses de prisión efectiva, además de una multa de mil 500 euros(más de 30 mil pesos mexicanos) y una prohibición de portar armas durante tres años.
“No pensé en los demás, solo en mí”
En su declaración, Amine Mojito aseguró que no comprendía la gravedad de sus actos:
“Tuve la pésima idea de imitar bromas que veía en Internet, en España y Portugal. No pensé que podría causar daño. Fue mi error; no pensé en los demás, pensé en mí mismo”, confesó ante el tribunal.
Pasó dos meses en prisión preventiva
El influencer ya había pasado casi dos meses en prisión preventiva, bajo aislamiento en la cárcel de Fleury-Mérogis, una de las más grandes de Europa. Su defensa pidió clemencia alegando que la experiencia fue “traumática” y suficiente para que el joven comprendiera las consecuencias de sus actos.
Un caso que reabre el debate sobre los límites del contenido viral
El caso de Amine Mojito vuelve a encender el debate sobre los límites del contenido en redes sociales y la responsabilidad penal de los influencers cuando sus “bromas” cruzan la línea del daño físico o psicológico.
