El Mundial 2026 entra en su recta final de preparación. Sin embargo, a solo 90 días de su inauguración, la organización enfrenta una serie de desafíos que van mucho más allá del fútbol. Problemas de seguridad en México, tensiones diplomáticas internacionales y dudas sobre la participación de algunas selecciones han colocado a la Copa del Mundo 2026 en un escenario inesperado.
La edición que se disputará en México, Estados Unidos y Canadá promete ser la más grande de la historia con 48 selecciones y más de 100 partidos. Pero la complejidad logística y política de organizar un evento de esta magnitud en tres países distintos comienza a revelar grietas que preocupan tanto a la FIFA como a los organizadores.
Mundial 2026: seguridad en México genera preocupación internacional
Uno de los temas que más ha generado debate en las últimas semanas es la situación de seguridad en México. El 22 de febrero de 2026, Guadalajara se convirtió en noticia mundial después de un operativo que culminó con la captura de Nemesio Oseguera Cervantes, líder de un grupo del crimen organizado.
El operativo provocó episodios de violencia en diversas zonas de la ciudad y municipios cercanos, generando una fuerte reacción mediática internacional. La preocupación creció debido a que Guadalajara será sede de varios partidos del Mundial 2026, incluidos encuentros del repechaje que definirán los últimos clasificados al torneo.
El impacto fue inmediato. La federación internacional de deportes acuáticos decidió cancelar un evento programado en territorio mexicano ante la negativa de algunas delegaciones de viajar al país.
Ante esta situación, el gobierno mexicano reaccionó rápidamente. La presidenta Claudia Sheinbaum aseguró públicamente que existen todas las garantías para organizar el Mundial con seguridad.
La postura fue respaldada por la FIFA. El presidente del organismo, Gianni Infantino, confirmó que mantiene plena confianza en México como anfitrión del torneo.
“Esperamos que México organice todos los partidos programados allí en lo que será la Copa del Mundo más inclusiva y grandiosa”, señaló Infantino tras sostener una conversación con la mandataria mexicana.
El conflicto internacional que amenaza la participación de Irán
El Mundial 2026 también ha quedado atrapado en tensiones geopolíticas. El reciente conflicto entre Estados Unidos e Irán ha generado incertidumbre sobre la participación de la selección iraní en la Copa del Mundo.
El ministro de deportes de Irán declaró que actualmente no existen condiciones para que el equipo participe en el torneo, especialmente considerando que sus partidos de la fase de grupos están programados en territorio estadounidense.
Las declaraciones fueron una reacción directa a los recientes ataques militares en Medio Oriente que elevaron la tensión diplomática en la región.
Mientras tanto, el presidente estadounidense Donald Trump aseguró que la selección iraní sería bienvenida en el torneo, aunque también sugirió que su presencia podría no ser recomendable por razones de seguridad.
Por ahora, la FIFA no ha tomado una decisión oficial sobre el caso, aunque el tema ya se ha convertido en uno de los asuntos más delicados rumbo al Mundial.
Problemas de Irak para viajar al repechaje del Mundial
El conflicto en Medio Oriente también ha provocado complicaciones logísticas para otras selecciones. Irak, que busca clasificar al Mundial a través del repechaje, ha reportado dificultades para viajar a México.
El cierre del espacio aéreo en varias zonas del Medio Oriente ha impedido que miembros del cuerpo técnico y jugadores puedan salir de la región.
La federación iraquí de fútbol informó que incluso su entrenador, Graham Arnold, permanece varado en Emiratos Árabes Unidos debido a las restricciones aéreas.
Además, la situación diplomática ha provocado el cierre temporal de embajadas, lo que complica la emisión de visas necesarias para viajar a México.
Ante esta situación, la Secretaría de Relaciones Exteriores mexicana ya inició gestiones para facilitar los trámites y permitir que la selección pueda disputar su partido de repechaje en Monterrey.
La relación política entre los países sede también influye
La organización del Mundial 2026 representa un experimento sin precedentes para la FIFA. Por primera vez en la historia, tres países compartirán la sede del torneo.
El proyecto fue aprobado en 2018 bajo el lema “United 2026”, una propuesta que buscaba simbolizar cooperación entre México, Estados Unidos y Canadá.
Sin embargo, el contexto político actual también ha influido en la organización. Los tres países mantienen negociaciones para revisar el tratado comercial T-MEC, lo que ha añadido un componente diplomático al evento deportivo.
En ese contexto, el secretario de Economía de México, Marcelo Ebrard, anunció el inicio de conversaciones con representantes comerciales estadounidenses para preparar la revisión del acuerdo.
¿Asistirán los líderes de los tres países a la inauguración?
La inauguración del Mundial 2026 se celebrará en el Estadio Ciudad de México, uno de los recintos más emblemáticos del fútbol mundial.
Se espera que el evento reúna a los líderes de los tres países anfitriones: la presidenta mexicana Claudia Sheinbaum, el presidente estadounidense Donald Trump y el primer ministro canadiense Mark Carney.
Sin embargo, ninguno ha confirmado oficialmente su asistencia.
Incluso se informó que la presidenta mexicana decidió no acudir al partido entre México y Estados Unidos durante el torneo, optando por rifar su boleto como gesto simbólico.
Un Mundial histórico que enfrenta desafíos inesperados
A pesar de las tensiones, la FIFA mantiene el optimismo. El Mundial 2026 promete ser el torneo más grande jamás organizado, con más selecciones, más ciudades sede y una audiencia global sin precedentes.
La expansión a 48 equipos incrementa el atractivo del torneo, pero también aumenta los desafíos logísticos y políticos.
La organización de un evento deportivo de escala mundial inevitablemente se cruza con temas de seguridad, diplomacia e infraestructura. En este caso, esos factores se han vuelto visibles a solo tres meses del inicio del campeonato.
Mientras tanto, la postura oficial de los organizadores sigue siendo clara: el torneo debe continuar.
La cuenta regresiva sigue avanzando. Y el mundo del fútbol espera que, cuando el balón ruede, las preocupaciones queden fuera de la cancha.
