La falta de empleo en Cancún comienza a reflejarse con mayor claridad en zonas tradicionalmente utilizadas por trabajadores en busca de ocupación temporal, como el parque Nuevos Horizontes, conocido popularmente como “El Crucero”. En años anteriores, hasta 700 personas acudían diariamente a este punto para ofrecer su trabajo “a destajo”; sin embargo, actualmente la cifra ha disminuido de manera significativa.
Esta reducción está relacionada con la baja en el flujo migratorio y con la conclusión de proyectos de infraestructura de gran magnitud que durante los últimos años impulsaron la demanda de mano de obra en la región.
Falta de empleo en Cancún y disminución de obras
Pablo Martínez, director del Centro de Apoyo al Indígena Migrante, explicó que durante los dos años anteriores se registró una fuerte llegada de trabajadores migrantes en el mes de enero, quienes fueron contratados para participar en obras federales como el Tren Maya y posteriormente en la construcción del Puente Nichupté.
Muchos trabajadores lograron mantenerse empleados al pasar de un proyecto a otro; sin embargo, la próxima conclusión del Puente Nichupté y la ausencia de nuevas obras públicas de gran escala han generado un escenario distinto. Esta situación ha intensificado la falta de empleo en Cancún, particularmente en el sector de la construcción.
Migrantes que regresan a sus lugares de origen
De acuerdo con el Centro de Apoyo al Indígena Migrante, al menos cinco mil personas participaron en las grandes obras de infraestructura federal, de las cuales se estima que una cuarta parte podría regresar a sus lugares de origen ante la escasez de oportunidades laborales.
Aunque algunos trabajadores han logrado integrarse a obras privadas, como la construcción hotelera, otros optan por abandonar la ciudad. La falta de empleo en Cancún afecta no solo a personas provenientes de comunidades indígenas de México, sino también a migrantes de países como Haití, Venezuela y Cuba.
Impacto económico y retos para la ciudad
Martínez señaló que Cancún continuará siendo un polo de atracción laboral y que las obras no desaparecerán por completo, aunque ya no se presentan en la magnitud observada en años recientes. El reto, afirmó, es que la ciudad pueda sostener el crecimiento poblacional flotante, garantizando servicios básicos y condiciones de bienestar.
A este panorama se suma el ajuste estacional del sector hotelero, que tras concluir la temporada decembrina suele prescindir de parte de su personal. Además, el alto costo de vida en Cancún influye en la decisión de muchos trabajadores de vender sus pertenencias y regresar a sus lugares de origen, lo que profundiza los efectos de la falta de empleo en Cancún.
