Las cifras oficiales sobre la economía mexicana en 2026 muestran una aparente recuperación, pero el comportamiento del consumo y la actividad empresarial revela una realidad más compleja. La discrepancia entre los números y la percepción de los empresarios y hogares indica un freno en el gasto y la inversión.
Indicadores económicos y su interpretación
El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) informó que en septiembre la economía estuvo 3.7% por encima de su nivel de un año antes. Sin embargo, los datos mensuales muestran un crecimiento muy limitado: 0.1% respecto de agosto, y 0.5% en ese mismo mes. Además, el Indicador Oportuno de la Actividad Económica (IOAE) señala un crecimiento trimestral de 0.99% para julio-septiembre, comparado con el 1.77% de abril a junio.
El comportamiento del consumo y la producción
El gasto de los hogares en bienes y servicios en septiembre aumentó solo 0.6% anual. Aunque comercio y servicios crecieron 4% y la industria en 3.6%, estas cifras no reflejan un aumento en las compras familiares, que solo subieron 0.6%.
Impacto en el mercado laboral y las finanzas públicas
La Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) de septiembre revelará si el consumo flojo ya afecta el mercado laboral. En caso de deterioro, se traduciría en menos vacantes y horas extra, además de retrasos en compras importantes como autos y viviendas.
Para el gobierno, estos datos significan menor recaudación de impuestos y un aumento en el costo financiero de la deuda. El Paquete Económico estima que en 2027, el 17.21% de los ingresos presupuestarios se destinará al pago de intereses, el porcentaje más alto desde 1999.
Perspectivas y desafíos futuros
Las cifras del PIB del tercer trimestre y del Indicador Global de la Actividad Económica (IGAE) de septiembre llegarán en los próximos días, y podrían modificar las estimaciones actuales. Mientras tanto, la evidencia apunta a que el crecimiento oficial no se traduce en un aumento en el consumo de las familias ni en la actividad empresarial real.
