La promesa de un sistema de salud gratuito en México contrasta con el aumento en los gastos de bolsillo y la creciente desprotección de las familias. Entre 2018 y 2024, el gasto familiar en salud aumentó un 41.4% en términos reales, afectando especialmente a los hogares de menores ingresos.
El aumento en los gastos de bolsillo
Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía, entre 2018 y 2024, el gasto de bolsillo por hogar pasó de 1,135 a 1,605 pesos en promedio, ajustados a precios comparables. Este incremento no solo refleja inflación, sino un aumento real en los recursos que las familias destinan a la salud.
Acceso y protección en salud: una evaluación incompleta
El acceso a los servicios de salud en México muestra avances, pero aún presenta desafíos significativos. En 2024, 44.5 millones de personas enfrentaron carencias en el acceso a servicios, lo que representa el 34.2% de la población, frente a 20.1 millones en 2018. Aunque hubo una ligera mejora respecto a 2022, todavía hay un largo camino por recorrer.
El costo de la enfermedad y gastos catastróficos
El impacto económico de enfermarse en México es cada vez mayor. En 2024, aproximadamente 1.11 millones de hogares enfrentaron gastos que superaron el 30% de su capacidad de pago, un aumento del 64.5% respecto a 2018. La desigualdad en la protección social se refleja en que las familias de menores ingresos enfrentan un 83% de incremento en estos gastos, evidenciando una insuficiente protección del sistema público.
La necesidad de mecanismos efectivos
El análisis de los cambios en la política sanitaria, como la desaparición del Seguro Popular y la transición a otros esquemas, muestra un debilitamiento en las garantías presupuestarias. La evidencia indica que los anuncios no siempre se traducen en atención efectiva ni en menor carga financiera para las familias.
Asimismo, los procesos de compra de medicamentos han presentado irregularidades, como los posibles sobreprecios detectados en 2025, que alcanzaron los 13,000 millones de pesos. La transparencia y la eficiencia en las adquisiciones son fundamentales para garantizar recursos y atención oportuna.
Propuestas para una protección real
Frente a esta realidad, la propuesta es enfocar los recursos en medicamentos, personal y mantenimiento hospitalario, además de establecer una protección financiera estable para enfermedades de alto costo. La publicación de indicadores verificables, como recetas surtidas y tiempos de espera, permitirá evaluar la calidad del sistema y la protección efectiva a los pacientes.
Mientras el gasto de bolsillo y el riesgo financiero sigan en aumento, la promesa de un sistema de salud como el de Dinamarca sigue siendo solo eso: una promesa. La verdadera transformación requiere mecanismos claros y transparentes que protejan a quienes más lo necesitan.
