Las empresas mexicanas enfrentan un escenario de mayores costos y restricciones en deducciones fiscales para el año 2027, debido a nuevas disposiciones en materia laboral, fiscal y aduanera. La implementación de estas medidas busca fortalecer la fiscalización y la productividad, pero también genera desafíos en la gestión financiera de las empresas.
Implicaciones de la reforma laboral y tecnológica
Una de las principales medidas es la reducción progresiva de la jornada laboral a 40 horas en 2030, que implicará que las empresas dependan cada vez más de las horas extras para mantener sus operaciones. Para ello, las compañías están ajustando horarios, considerando la contratación adicional y habilitando tecnología para el registro electrónico de las jornadas, obligatorio a partir del 1 de enero de 2027, según explicó Alberto Quintana, director del Hub Norte Latam de Cegid.
Este cambio busca que el registro sea correcto y preciso, ya que su incumplimiento puede derivar en multas. Además, el Servicio de Administración Tributaria (SAT) reforzará su lucha contra la evasión y elusión fiscal mediante auditorías que verifican la materialidad de operaciones y personal contratado.
Restricciones en deducciones y cambios en la aduana
Para 2027, también se prevén límites a las deducciones para empresas con ingresos mayores a 50 millones de pesos, que podrán deducir hasta 96.7% de sus ingresos acumulables o 99% de sus deducciones autorizadas, según la reforma aprobada en la Cámara de Diputados.
En materia aduanera, la reforma elimina el umbral del 50% para determinar si una mercancía está subvaluada, lo que puede facilitar embargos y retrasos en la circulación de mercancías. Esto representa un riesgo para nuevas inversiones y operaciones comerciales, como advierte Odracir Barquera, director general de la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA).
Impacto en la competitividad y productividad
Expertos señalan que, si bien el aumento de derechos laborales es necesario, hacerlo sin una estrategia de productividad puede afectar la competitividad del sector automotriz y otros rubros. La falta de una agenda clara puede traducirse en mayores costos sin beneficios en eficiencia.
Por otra parte, las reformas fiscales y aduaneras también afectan la planificación de inversiones, ya que los límites a las deducciones y los cambios en los procedimientos aduaneros aceleran el pago de impuestos y complican la recuperación de mercancías embargadas, como explica ¿Por qué importa la baja de calificación de HR Ratings a México?.
En conclusión, las nuevas disposiciones buscan fortalecer el control fiscal y laboral, pero también exigen a las empresas adaptarse rápidamente para mantener su competitividad en un entorno cada vez más regulado y costoso.