Las próximas elecciones de 2027 en México enfrentan un escenario de incertidumbre debido a la posible captura de instituciones clave por parte del partido en el poder. Expertos advierten que esto representa el principal riesgo para la integridad del proceso electoral.
Contexto y antecedentes
El informe del Observatorio Permanente de Integridad Electoral (OPINE) titulado “El inicio del proceso electoral y la situación de las autoridades electorales” señala que la elección de 2027 arranca en un contexto de incertidumbre institucional sin precedentes desde la creación del árbitro electoral autónomo en 1996.
Decisiones controvertidas y su impacto
El INE decidió hace unas semanas no regular las precampañas de los partidos políticos, una decisión que ha sido criticada por su posible impacto en la equidad electoral. Además, se han señalado decisiones que favorecen al partido en el poder, como la no regulación de campañas anticipadas y la no verificación de que los funcionarios de casilla no sean servidores públicos.
El papel del Tribunal Electoral
El informe destaca que en el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), muchas decisiones han sido divididas y favorables al bloque mayoritario, que incluye a magistrados que han emitido 146 votaciones no unánimes. La mayoría de estas decisiones han sido consideradas permisivas con el partido gobernante y restrictivas con los opositores.
Consecuencias de la captura institucional
Según OPINE, una autoridad colegiada con decisiones predecibles deja de funcionar como árbitro y pasa a ser parte del proceso electoral, lo que puede socavar la credibilidad del sistema. La percepción de parcialidad puede generar desconfianza en los resultados y aumentar el riesgo de conflictos.
El informe concluye que un sistema electoral con instituciones capturadas puede producir resultados aritméticamente correctos, pero no creíbles para quienes pierden, poniendo en riesgo la estabilidad democrática del país.
