La Feria Xcaret de Arte Popular Mexicano continúa consolidándose como un espacio fundamental para la preservación y promoción de las técnicas tradicionales mexicanas. En su tercera edición, más de 146 artesanos de más de 22 estados muestran que la artesanía puede ser una fuente de economía social y orgullo cultural.
Un evento que promueve el relevo generacional y la economía social
Desde su inauguración en la Hacienda Henequenera de Parque Xcaret, en Quintana Roo, la feria busca fortalecer la transmisión de conocimientos entre generaciones. La mayoría de los artesanos que participan, el 73%, transmiten sus saberes a sus aprendices, en su mayoría mujeres, según datos de los organizadores.
El lema “Un legado en cada pieza” refleja el compromiso de la feria con la continuidad de las técnicas ancestrales. La iniciativa elimina intermediarios, permitiendo que los creadores reciban un valor justo por sus obras, promoviendo así una relación directa entre artesanos y compradores.
Impacto en la economía y capacitación técnica
Más allá de la exhibición, la feria funciona como una plataforma de capacitación técnica y empresarial. Se ofrecen talleres y asesorías en gestión de negocios, manejo de redes sociales y sistemas de pago electrónicos, aspectos esenciales para la supervivencia de los talleres familiares.
Iliana Rodríguez, directora de Sostenibilidad de Grupo Xcaret, explica que uno de los objetivos principales es abrir nuevos canales comerciales, como el contacto con diseñadores, hoteleros y restauranteros, para que los artesanos puedan consolidar una economía social sustentable.
El valor cultural y comunitario del arte popular
La feria también fomenta el intercambio de conocimientos entre artesanos, quienes representan la tercera o cuarta generación en técnicas como la metalistería, el arte wixárika y el trabajo en fibras vegetales. Este espacio fortalece la identidad cultural y la vinculación comunitaria, promoviendo la valoración del patrimonio vivo.
El evento, que se desarrolla hasta el 27 de septiembre, se ha convertido en un referente para las comunidades artesanales del país, consolidándose como un ejemplo de cómo la tradición puede ser motor de desarrollo y orgullo nacional.
