Desde 1974, Kiosco Verde ha sido un referente en la gastronomía de Cancún, especializándose en mariscos y pescados. Recientemente, fue incluido en la primera selección de la Guía Michelin México, consolidando su historia y tradición en la región.
Orígenes y evolución del Kiosco Verde
Fundado en 1974 en Puerto Juárez por Eliseo Santiago Gómez y Eloísa Martínez Briceño, el restaurante comenzó como una tienda de abarrotes con servicio de comida corrida. La idea de vender mariscos surgió cuando un trabajador sugirió aprovechar la cercanía del mar.
Su hijo, el chef Octavio Santiago, relata que la propuesta inicial se centraba en recetas tradicionales como ceviches, pescado frito, camarones y guacamole. Con el tiempo, el establecimiento se convirtió en un punto de referencia para varias generaciones de cancunenses.
Transformación y adaptación en décadas recientes
Durante años, el restaurante mantuvo recetas tradicionales, pero también incorporó innovaciones en su carta, como las tostadas, que fueron pioneras en Cancún. La evolución en los platos incluyó la selección del producto, la forma de servir y la atención a la calidad.
El chef Octavio Santiago explica que, aunque la carta conserva clásicos como el camarón empanizado y el pescado frito, ahora se acompañan con nuevas preparaciones y presentaciones, siempre respetando la tradición.
Reconocimiento internacional y llegada de Michelin
En 2024, Kiosco Verde cumplió 50 años y fue incluido en la primera edición de la Guía Michelin México. La familia no esperaba este reconocimiento, que llegó en un momento en el que consideraban cerrar el negocio.
Michelin destaca que el restaurante sigue utilizando pescados y mariscos del mercado local, con preparaciones como pulpo zarandeado y empanadas de langosta. La inclusión ha incrementado la afluencia, especialmente de viajeros que buscan restaurantes recomendados por la guía.
El futuro del Kiosco Verde
Actualmente, Octavio Santiago planea nuevos conceptos, incluyendo un formato más pequeño dedicado a tostadas, ceviches y pescados durante los fines de semana. Sin embargo, el restaurante original permanece intacto y con su esencia preservada, bajo el lema: “El Kiosco no se toca”.
