La investigación en torno a la fallecimiento de Ana Buza en 2019 revela que, según la Guardia Civil, la joven salió del vehículo por su propia voluntad, descartando la hipótesis de un atropello. La segunda sesión del juicio en Sevilla ha aportado detalles clave sobre las circunstancias del incidente.
Declaraciones de los guardias civiles presentes en el lugar
Varios profesionales que estuvieron en el sitio del suceso han coincidido en señalar que el investigado, Rafael, se encontraba “excepcionalmente nervioso” durante la inspección. Además, han indicado que las circunstancias apuntan a que Ana pudo abandonar el vehículo de manera voluntaria.
Estado del investigado y versiones de los hechos
Uno de los testigos, que acudió al Hospital Universitario Virgen Macarena, describió a Rafael como una persona “muy alterada”, que incluso llegó a pronunciar el nombre de su padre. Según su relato, el joven afirmó que Ana “se había tirado” y que no pudo cogerla, ya que ella estaba en la parte trasera derecha del coche.
Inspección ocular y análisis de las pruebas
Los expertos han señalado que, durante la inspección, no se encontraron restos humanos en el vehículo, lo que refuerza la hipótesis de que Ana salió por alguna de las puertas del coche. Además, se descartó que Rafael estuviese bajo los efectos de alcohol o drogas, tras realizar las pruebas correspondientes.
Contexto del juicio y próximas declaraciones
El proceso continúa con la comparecencia de los padres de Ana y la declaración de peritos, en un juicio que busca esclarecer las circunstancias exactas de la muerte de la joven. La Fiscalía pide tres años de prisión para Rafael, mientras que la acusación particular solicita veinte años por homicidio doloso.
