El presidente de Estados Unidos confirma que no detendrá las tarifas a productos de países vecinos, aunque no se aplicarán en su totalidad
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, declaró que no retirará los aranceles a productos importados de Canadá y México, aunque aclaró que no se impondrán en su totalidad, pero sí en gran medida. Esta decisión forma parte de sus políticas comerciales para abordar lo que considera una emergencia nacional relacionada con el fentanilo y la inmigración ilegal en Estados Unidos.
El pasado 1 de febrero, Trump decretó un incremento del 25 por ciento en los aranceles sobre productos procedentes de México y Canadá, además de un aumento del 10 por ciento a las importaciones provenientes de China. Sin embargo, días después, aplazó la aplicación de estas medidas hasta el 4 de marzo, generando incertidumbre en el ámbito comercial internacional.
Desde la Casa Blanca se informó que estas acciones forman parte de la estrategia del gobierno para enfrentar la crisis de seguridad nacional. Para justificar su decisión, Trump recurrió a la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional, la cual le otorga amplias facultades para manejar situaciones de emergencia en el país.
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En México, la presidenta Claudia Sheinbaum expresó en una conferencia de prensa su expectativa de alcanzar un acuerdo con el mandatario estadounidense respecto a los gravámenes impuestos a las exportaciones mexicanas. Asimismo, anunció que un equipo de seguridad mexicano se reunirá en Washington con el jefe del Departamento de Estado de Estados Unidos para abordar este asunto y buscar una solución diplomática.
Trump también mencionó que las tarifas sobre productos provenientes de la Unión Europea serán del 25 por ciento, aplicándose principalmente a la industria automotriz y otros sectores clave. “Los anunciaremos muy pronto y serán del 25 por ciento, en términos generales, y se aplicarán a los automóviles y a todas las cosas”, afirmó Trump durante su primera reunión de gabinete del año.
Esta decisión ha generado reacciones mixtas en la comunidad internacional y dentro de Estados Unidos, donde diversos sectores económicos han expresado su preocupación por las posibles repercusiones en el comercio global. Se espera que en las próximas semanas continúen las negociaciones y reuniones diplomáticas para intentar suavizar el impacto de estas políticas arancelarias.
La postura firme de Trump refleja su enfoque proteccionista en materia económica, priorizando lo que considera beneficios para la seguridad nacional y la economía estadounidense, aunque esto implique tensiones con socios comerciales clave como México, Canadá y la Unión Europea.
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