Greenpeace hace un llamado claro: “No más Calica”, la organización ambientalista ha denunciado que la extracción de material pétreo en la Selva Maya no solo está dañando la biodiversidad, sino que está contribuyendo al cambio climático, al destruir los ecosistemas que almacenan grandes cantidades de carbono.
La organización exige que el gobierno de México intervenga para poner un alto a este tipo de actividades que están poniendo en peligro un ecosistema que no solo beneficia a México, sino a todo el mundo.
Greenpeace, una de las organizaciones más reconocidas a nivel mundial en la lucha por la conservación del medio ambiente, ha sido una de las principales voces que han pedido que se ponga fin a las operaciones de Calica.
Según Greenpeace, la situación es alarmante, ya que la selva se está reduciendo a pasos agigantados, y los esfuerzos por protegerla no están siendo suficientes.

La mina de Calica no es un caso aislado, a lo largo de la región, existen otras operaciones de minería extractiva que siguen el mismo modelo destructivo, conocido como “sascaberas”, estas minas están avanzando rápidamente, destruyendo grandes extensiones de la selva en su camino.
El impacto de Calica en la Selva Maya
La Selva Maya es un ecosistema vital que alberga una increíble diversidad de especies animales y vegetales, además de ser hogar de animales como jaguares, tucanes y monos aulladores, la selva también juega un papel crucial en la regulación del clima global.
Sus bosques actúan como sumideros de carbono, absorbiendo grandes cantidades de CO2 de la atmósfera y ayudando a mitigar el cambio climático.
Sin embargo, la mina de material pétreo de Vulcan Materials Company, mejor conocida como Calica está poniendo en peligro todo esto, ya que durante tres décadas ha dinamitado el frágil y delgado suelo en más de 2 mil hectáreas en las cercanías de Playa del Carmen para extraer complementos de construcción que demandan los proyectos de infraestructura desde Texas hasta Florida, o los estados de Carolina del Norte y Carolina del Sur en los Estados Unidos.
La extracción de material pétreo mediante dinamita está dañando no solo el suelo, sino también los acuíferos subterráneos que son esenciales para el suministro de agua en la región, a lo que se suma la pérdida de vegetación también está acelerando la erosión y reduciendo la capacidad de la selva para almacenar carbono.
A nivel local, las comunidades cercanas a las minas también están viendo los efectos negativos, desde la contaminación del aire, el ruido y la destrucción del paisaje están afectando su calidad de vida.

Además que muchas de estas comunidades dependen de la selva para su sustento, ya sea a través del ecoturismo o la agricultura, y la devastación de su entorno natural está amenazando sus medios de vida.
Lo que está por venir no será fácil para México
“Vulcan Materials, una empresa que ha ganado toneladas de dinero devastando la selva maya, está pidiendo al gobierno, de los Estados Unidos, que intervenga, que le jale las orejas a México”
Han tomado la decisión de frenar la devastación como una ofensa a su país y a sus trabajadores, sin detenerse siquiera a considerar lo que esos daños implican para un ecosistema tan valioso y frágil del que todos dependemos, incluso las personas estadounidenses.
Se trata de la industria de complementos de construcción más grande de ese país, tal como la enunciaron los miembros de su Congreso en la carta que recientemente dirigieron al presidente Donald Trump, para pedirle que proteja los intereses de esta corporación, buscando mantener su devastador modelo extractivo, aun a costa del medio ambiente.
Se menciona a Calica en plural porque este modelo de explotación de la tierra no solo viene del extranjero, sino que también está siendo replicado por empresas y agentes nacionales a pasos agigantados.
Hoy más que nunca, la selva tiene que ser protegida de ese modelo extractivo que también está presente por toda la región.