La reciente imposición de aranceles del 25% a las importaciones de vehículos en Estados Unidos ha generado una creciente preocupación entre consumidores y fabricantes. Este movimiento, anunciado por el presidente Donald Trump, promete transformar el panorama de la industria automotriz en el país. Aquí te contamos el impacto del aumento en los precios de vehículos en Estados Unidos.
Impacto directo en los precios de los vehículos
La aplicación de estos aranceles se traduce en un incremento significativo en el costo de los automóviles. Según estimaciones de Cox Automotive, una firma especializada en el sector del automóvil, los vehículos fabricados en Estados Unidos podrían encarecerse en aproximadamente $3,000 dólares, mientras que aquellos ensamblados en México o Canadá verían un aumento cercano a los $6,000 dólares. En casos extremos, algunos modelos podrían experimentar incrementos de hasta $15,000 dólares, dependiendo de su origen y composición.
Cox Automotive también advirtió que para mediados de abril, las tarifas provocarán graves problemas a todas las plantas de producción de Norteamérica, por lo que la región fabricará 20 mil vehículos menos al día, lo que también influirá en el precio al reducir la oferta.
Repercusiones para fabricantes y consumidores ante el aumento en los precios de vehículos en Estados Unidos por los aranceles
Empresas como General Motors (GM), que dependen en gran medida de la producción en México y Canadá, enfrentan desafíos significativos. Se estima que alrededor del 40% de los vehículos vendidos por GM en Estados Unidos provienen de estos países, lo que los coloca en una posición vulnerable ante los nuevos aranceles. Esta situación ya ha tenido repercusiones en el mercado bursátil, con una caída del 7.4% en las acciones de GM tras el anuncio de las tarifas.
Así, General Motors (GM) que monta más unidades que sus rivales en México y Canadá, resultará más afectado que Ford o Stellantis, mientras que la compañía que menos sufrirá será Tesla. La empresa que dirige Elon Musk, estrecho colaborador del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, es la más protegida porque monta todos los vehículos que vende en Norteamérica en EE.UU.
Para los consumidores, el aumento en los precios podría limitar el acceso a vehículos nuevos, especialmente en los segmentos más asequibles. Modelos de entrada, que suelen ser los preferidos por quienes buscan economía, podrían volverse inaccesibles para una parte significativa de la población. Además, la reducción en la variedad de modelos disponibles podría restringir las opciones de compra, afectando la diversidad del mercado automotriz.
Opiniones de economistas y expertos
Especialistas en economía han expresado su preocupación respecto a las posibles consecuencias, como el aumento en los precios de vehículos en Estados Unidos por los aranceles. Beata Caranci y Andrew Foran, de TD Economics, calculan que los aranceles podrían aumentar hasta en $5,000 dólares el precio promedio de los autos y camiones ligeros en Estados Unidos, lo que podría desacelerar las ventas y afectar negativamente la economía del país.
Además, existe el temor de que estas medidas desencadenen represalias comerciales por parte de otros países, lo que podría intensificar las tensiones en el comercio internacional y afectar a otros sectores económicos.
Perspectivas futuras y posibles soluciones
Ante este panorama, algunos fabricantes están considerando estrategias para mitigar el impacto de los aranceles. General Motors, por ejemplo, ha indicado que posee capacidad de producción en Estados Unidos para asumir parte de la fabricación que actualmente se realiza en México y Canadá. Sin embargo, trasladar la producción no es una solución inmediata y conlleva desafíos logísticos y financieros.
Es esencial que tanto el gobierno como la industria automotriz trabajen en conjunto para encontrar soluciones que equilibren la protección de la producción nacional con la necesidad de mantener precios accesibles para los consumidores. El diálogo y la negociación serán claves para evitar una escalada en las disputas comerciales y garantizar la estabilidad del mercado automotriz en Estados Unidos.