El Rancho Izaguirre en Teuchitlán, Jalisco, ha pasado de ser un centro de exterminio clandestino a un “museo de la tragedia”, según denuncian las Madres Buscadoras. Lo que fue un lugar de horror y muerte se ha convertido en un espacio de visita sin que se haya justicia.

Descubrimiento del Rancho Izaguirre en Teuchitlán
A principios de marzo, el colectivo de Madres Buscadoras localizó el Rancho Izaguirre en Teuchitlán, un predio utilizado presuntamente por el crimen organizado para la desaparición de personas. En el lugar se encontraron restos óseos, hornos clandestinos y cerca de 500 objetos personales que pertenecían a víctimas de desaparición. Este hallazgo, que conmocionó a la opinión pública, puso en evidencia la crisis forense en México y la falta de acción de las autoridades en la búsqueda de desaparecidos.
De centro de exterminio a “museo de la tragedia”
Este jueves, las Madres Buscadoras denunciaron que el Rancho Izaguirre en Teuchitlán ha sido convertido en un “museo de la tragedia”. De acuerdo con su testimonio, la Fiscalia de Jalisco ha permitido la exhibición de los objetos personales de las víctimas sin haber esclarecido los hechos ni identificado a todos los responsables.
“Nuestros hijos no son una exposición, son personas que fueron arrebatadas”, expresó una madre buscadora.
Según el colectivo, en lugar de priorizar la investigación y la identificación de los restos encontrados, las autoridades han convertido el sitio en una especie de “memorial” sin el consentimiento de las familias. La situación ha generado indignación y ha reavivado el debate sobre el papel del gobierno en la búsqueda de justicia para las víctimas de desaparición.

Reacción de las autoridades y la sociedad civil
Ante las denuncias, la Fiscalia de Jalisco aseguró que la intención no es convertir el sitio en un museo, sino en un espacio de memoria para visibilizar la crisis de desapariciones en el estado. Sin embargo, colectivos y familiares de víctimas exigen que primero se agoten todas las líneas de investigación y se garantice justicia para quienes fueron asesinados en ese lugar.
La Comisión Nacional de Búsqueda (CNB) ha expresado su preocupación por la falta de claridad en el manejo del sitio y ha exhortado a las autoridades a trabajar de la mano con los familiares para definir el destino del predio de manera consensuada.
“No puede haber memoria sin justicia”, declaró una representante de la CNB.
¿Memorial o revictimización?
La creación de memoriales en sitios donde ocurrieron actos de violencia extrema es una práctica común en diferentes partes del mundo. Sin embargo, en el caso del Rancho Izaguirre, los familiares de las víctimas consideran que la falta de justicia y la impunidad convierten este “museo de la tragedia” en una forma de revictimizar a quienes perdieron la vida en ese lugar.
Al rancho podrían entrar grupos pequeños por solamente 20 minutos, pero al final no hubo organización e ingresaron todos sin problema.
Se encontraron con cuartos recogidos, hasta baños limpios y el acordonamiento con el camino marcado para ver de lejos todo lo que ya habían visto de cerca cuando recién inspeccionaron el predio a principios de marzo.
No había rastro de zapatos, maletas, libretas o artículos personales. Era como si nunca hubiera tenido ocupantes.
Las Madres Buscadoras exigen que antes de cualquier iniciativa de memoria, se esclarezca cuántas personas fueron asesinadas allí, se identifiquen sus restos y se castigue a los responsables.
“No queremos un museo, queremos justicia”, reiteran.
Como si se tratara de una excursión escolar, en camiones, haciendo filas bajo el sol y esperando su turno para entrar al lugar donde quizá, en algún momento, estaba su familiar; en su lugar, se encontró un sendero marcado por cinta amarilla, con restricciones y ni un sólo indicio.
“Es un teatro, porque esto parece más un tour de una película de terror, porque en realidad esto es inimaginable, yo no sé cómo se atrevieron a traer a tantas familias a ver estas escenas que, de verdad, te dan terror”.
Una de las madres buscadoras, que llegó con la esperanza de encontrar algo de su hijo desaparecido, rompió en llanto cuando comenzó golpear el suelo, “¡está hueco!”, gritó desesperada, con la experiencia de saber que esa es una señal de restos enterrados, “esta zona a comparación si te recorres para allá está firme, y aquí no nos ha hecho nada”.
Servín, de Guerreros Buscadores, aseguró que han recibido más reportes anónimos en los que refieren otras áreas del predio que son puntos de inhumación clandestina.

FGR a cargo del caso Rancho Izaguirre en Teuchitlán
La FGR ya tiene en su poder la información proporcionada por la Fiscalía de Jalisco sobre el caso del rancho Izaguirre, un sitio señalado como presunto campo de adiestramiento operado por la delincuencia organizada.
La entrega del expediente ocurrió luego de que el fiscal general de la República, Alejandro Gertz Manero, solicitara con carácter de urgente que se remitiera toda la documentación pertinente para su análisis y posible atracción del caso.
Mediante redes sociales, la Fiscalía de Jalisco publicó la imagen de un oficio con el sello de recibido por parte de la FGR.
Hemos puesto a disposición de la @FGRMexico la totalidad de la información del caso del rancho Izaguirre para efectos de que puedan ejercer su facultad de atraer y encabezar la investigación.
— Fiscalía del Estado de Jalisco (@FiscaliaJal) March 20, 2025
Reiteramos la disposición para colaborar en la investigación y llegar a la verdad. pic.twitter.com/EEqennjwfY
El Rancho Izaguirre sigue siendo un símbolo del horror de las desapariciones en México. La conversión del sitio en un museo ha generado un fuerte debate sobre la memoria y la justicia. Mientras las autoridades insisten en que se trata de un espacio para visibilizar la problemática, los familiares de las víctimas demandan acción inmediata para identificar a sus seres queridos y garantizar que nunca vuelva a repetirse una tragedia similar.