Durante las celebraciones de Hanal Pixán, las experiencias de quienes participan en los rezos son profundas y memorables. Florentina Angulo, conocida como doña Flora, ha dedicado 65 años a esta tradición en José María Morelos, Quintana Roo.
Recuerdos de doña Flora
Doña Flora comparte que una de las vivencias más impactantes de su vida ocurrió cuando era joven. Mientras ayudaba a su madre a preparar alimentos para los difuntos, tuvo una experiencia que no ha olvidado. Se encontraba sentada cerca de un árbol cuando, al abrir los ojos, vio una figura oscura acercándose a ella.
La figura, que parecía flotar, la sorprendió. “Vi que está viniendo esa cosa conmigo. Tenía como su bracito negrito y parecía que venía flotando. Cuando se acercó, desapareció”, recordó doña Flora, quien sintió un gran miedo en aquel momento.
Una experiencia inquietante
En otra ocasión, cuando tenía alrededor de 10 años, acompañó a otras personas a rezar por una mujer que supuestamente había fallecido. Para su sorpresa, la mujer reaccionó durante el rezo, lo que provocó que doña Flora saliera corriendo, evitando participar en esa actividad por un largo tiempo.
La tradición de Hanal Pixán hoy
A pesar de las experiencias inquietantes, doña Flora ha continuado con su labor como rezadora. Observa que las costumbres de Hanal Pixán han cambiado con el tiempo, pero cree que la tradición sigue viva en los hogares y ha llegado a las escuelas.
La historia de doña Flora es un testimonio de la riqueza cultural y espiritual que rodea a Hanal Pixán, una celebración que honra a los difuntos y mantiene vivas las creencias de las comunidades.
