En México, el uso del efectivo sigue siendo predominante, especialmente en compras menores a 500 pesos. La ley busca impulsar los pagos digitales, pero enfrenta obstáculos que dificultan su implementación efectiva en todos los sectores.
Contexto actual del pago en efectivo en México
Según la ENIF 2024 del Inegi y la CNBV, 85 de cada 100 adultos pagan en efectivo sus compras menores a 500 pesos. Además, solo 63% de la población tiene una cuenta bancaria formal. Estas cifras reflejan un rezago en la adopción de pagos digitales en comparación con otros países.
Iniciativas y avances en pagos digitales
Desde 2004, México cuenta con sistemas como SPEI y CoDi, diseñados para facilitar transferencias en tiempo real. Sin embargo, su uso todavía es limitado: Banxico esperaba 18 millones de usuarios en 2019, pero solo alcanzó 3.8 millones. La aceptación en pequeños negocios y en la población general sigue siendo baja, en parte por las comisiones y la desconfianza.
Retos y obstáculos para la digitalización
El proyecto de ley busca promover pagos digitales en sectores estratégicos, como gasolineras y casetas, pero deja fuera a pequeños comercios, tianguis y taxis. La ley no contempla sanciones ni incentivos claros, y la implementación dependerá de decisiones administrativas, no de una regulación estricta.
Perspectivas y consecuencias
El temor de Rubén, un taxista en Ecatepec, refleja la realidad de muchos mexicanos: desconfianza en el Estado y en las instituciones financieras. La ley, en su forma actual, puede facilitar el avance en algunos sectores, pero sin medidas que aborden las causas del uso del efectivo, su impacto será limitado.
Para avanzar hacia una economía más formal y fiscalizada, es necesario reducir las comisiones, ofrecer seguridad social y fortalecer la confianza en los sistemas digitales. Solo así se logrará que más mexicanos dejen el billete arrugado en la bolsa y adopten pagos electrónicos.
