Un incremento anormal en la temperatura marina amenaza con provocar un blanqueamiento masivo de corales en los arrecifes de Quintana Roo, situación que pone en riesgo la biodiversidad costera del Caribe mexicano.
Monitoreos térmicos y datos satelitales de la Administración Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) muestran que las anomalías de calor en la superficie del océano mantienen en máxima alerta a la región caribeña.
Estrés térmico ha afectado colonias coralinas
En puntos específicos de Quintana Roo, los episodios de estrés térmico han impactado históricamente hasta 80 % de las colonias coralinas. Este deterioro se ha visto agravado por la contaminación local y por un desarrollo urbano e inmobiliario que ha ignorado los ciclos naturales.
Al respecto, Miguel García Salgado, director de la organización Oceanus, afirmó que estas condiciones están mermando las colonias de coral, debido a que existen zonas donde la sobrevivencia apenas llega al 50 %, lo que pone en riesgo la protección costera natural del estado.
Una nueva ola de calor aumenta la preocupación
La posibilidad de una nueva ola de calor en el océano ocurre después de una cadena ininterrumpida de afectaciones. La capacidad de los corales para soportar otro periodo de estrés térmico y sobrevivir al blanqueamiento es alarmantemente baja, debido a que su sistema inmunológico y metabólico ya está comprometido.
Claudia Padilla Souza, investigadora en ciencias marinas y excolaboradora del Instituto Mexicano de Investigación en Pesca y Acuacultura (Inepesca), relató que enfermedades devastadoras como el síndrome del desprendimiento de tejido, que ha llegado a consumir hasta en un 90 % de la biomasa en diversas colonias, se sumaron al blanqueamiento por sobrecalentamiento, los huracanes, la sobrepesca y la alta visitación turística.
De acuerdo con la investigadora, estas afectaciones provocaron prácticamente la desaparición de varias especies de su hábitat natural en Quintana Roo.
Arrecifes cumplen una función ambiental y económica
Los arrecifes de coral albergan más del 25 % de la vida marina mundial y funcionan como barreras naturales que reducen el impacto del oleaje y previenen la erosión de las playas. También sustentan la pesquería artesanal y el turismo de buceo y esnórquel, actividades fundamentales para la economía regional.
Los registros térmicos en la cuenca del Caribe muestran temperaturas promedio de verano de hasta 3.5 grados centígrados por encima de la media habitual.
Asimismo, entre 2023 y 2025 se registraron picos absolutos e hitos atípicos de hasta 33 grados centígrados durante los veranos. A esto se suman anomalías térmicas de hasta 2.5 grados por encima de lo normal en aguas del Atlántico Tropical y el Caribe.
A pesar de que el fenómeno mundial de blanqueamiento masivo concluyó formalmente hacia finales de 2025, los patrones cálidos recurrentes mantienen el estrés térmico en niveles de “Alerta 1 y 2”.
Ante este panorama, la comunidad científica solicitó reforzar el monitoreo costero, reducir el vertido de aguas residuales no tratadas e impulsar proyectos de restauración con cepas de corales más resistentes al calor.
Los arrecifes de Quintana Roo continúan bajo presión por las condiciones térmicas recurrentes y las distintas afectaciones que han deteriorado las colonias coralinas. La situación representa una amenaza tanto para la biodiversidad como para las funciones naturales y actividades económicas vinculadas a estos ecosistemas.
