La acumulación de basura en el sistema de drenaje del Valle de México se ha convertido en uno de los factores más relevantes que contribuyen a las inundaciones en la región. La situación ha escalado en los últimos años, generando riesgos considerables durante la temporada de lluvias.
Impacto de la basura en las inundaciones
Según Citlalli Elizabeth Peraza Camacho, directora general del Organismo de Cuenca Aguas del Valle de México de Conagua, entre ocho y nueve encharcamientos o inundaciones de este año han sido provocados directamente por residuos que obstruyen la infraestructura hidráulica. La funcionaria explicó que, al retirar la basura de coladeras y alcantarillas, el agua vuelve a fluir con normalidad, evidenciando la papel crucial que juega la limpieza en la prevención de desastres.
Incremento en la cantidad de residuos retirados
Peraza Camacho informó que en 2024 se extrajeron 56,855.2 toneladas de basura y 651,258.36 metros cúbicos de azolve. En 2025, estas cifras aumentaron a 99,699.19 toneladas y 726,291.26 metros cúbicos, respectivamente, lo que representa un incremento del 75% en residuos y un 11.52% en sedimentos. Hasta la fecha, en 2026, ya se han retirado 3,741 toneladas y 30,140 metros cúbicos de residuos y sedimentos.
Medidas y desafíos para reducir las inundaciones
La estrategia principal para mitigar el riesgo de inundaciones consiste en el desazolve permanente de ríos y canales. Conagua destinó en 2026 312 millones de pesos para limpiar 19 ríos a lo largo de 68 kilómetros, con un objetivo de retirar 750,000 metros cúbicos de sedimentos.
El sistema de drenaje profundo, que cuenta con 272 kilómetros de túneles, opera con capacidades reducidas debido al paso del tiempo y el crecimiento urbano. Expertos como Roberto González Ramírez, de AMITOS, advierten la necesidad de modernizar y ampliar estas infraestructuras para afrontar lluvias cada vez más intensas.
El futuro del drenaje y la gestión del agua
Las proyecciones indican que junio de 2026 ha sido el mes más lluvioso en cinco años en el Valle de México, con 14 lluvias intensas. La más fuerte generó aproximadamente 70 millones de metros cúbicos de agua, superando los 49 millones del 19 de junio.
Para el largo plazo, Peraza Camacho subrayó la importancia de incrementar la capacidad de almacenamiento y potabilización del agua pluvial. La estrategia incluye la recuperación de cuerpos de regulación como la Laguna de Nabor Carrillo y la ampliación de vasos reguladores, con el fin de reducir la dependencia de recursos externos y mejorar la gestión del agua en la región.
Para más información sobre los efectos de las lluvias y las acciones de protección, puede consultar temblores y actividad sísmica en México.
