La licencia menstrual en México aún avanza lentamente, a pesar de que el 45% de las mujeres reporta ausencias laborales por dolores menstruales. Este derecho, que busca reconocer las necesidades biológicas de las mujeres en el ámbito laboral, sigue siendo limitado en su aplicación y cobertura.
Contexto y antecedentes de la licencia menstrual en México
Desde hace años, diferentes países han implementado la licencia menstrual para mejorar la salud y el bienestar de las mujeres en el trabajo. En países como España, Japón y Corea del Sur, esta medida busca reducir el impacto del dolor menstrual en la productividad laboral.
En México, la situación es diferente. Actualmente, solo seis estados (Colima, Hidalgo, Tamaulipas, Quintana Roo, Campeche y Nuevo León) otorgan licencia menstrual, pero únicamente a trabajadoras del sector público con certificado médico. La regulación en el sector privado aún no existe, lo que limita el acceso a este derecho para muchas mujeres.
Impacto del dolor menstrual en la vida laboral y social
El dolor menstrual, conocido como dismenorrea, afecta a un entre el 45% y el 90% de las mujeres, según datos internacionales. Entre ellas, una de cada cinco describe molestias tan severas que impactan su desempeño en el trabajo y en la vida cotidiana.
Este malestar puede incluir síntomas adicionales como sangrados intensos, fiebre o desmayos, que requieren atención y, en algunos casos, permisos laborales. La falta de un marco legal que garantice este derecho en el sector privado agrava la problemática.
Desafíos y perspectivas en México
El informe “Menstruación y productividad laboral: el tabú que impacta el resultado del negocio” revela que el 45% de las mujeres mexicanas se ausentan del trabajo por molestias menstruales. Además, el 35% de ellas sufre descuentos en su salario y un 2.4% ha sido despedida por esta causa.
Solo el 5% de las empresas en México cuenta con políticas específicas sobre molestias menstruales. La falta de regulación y sensibilización contribuyen a que muchas mujeres no puedan acceder a permisos o apoyos adecuados.
Expertos como Sonia Juárez Moreno, académica de la FES Aragón, señalan que es necesario un enfoque integral que incluya educación, sensibilización y flexibilidad laboral para eliminar tabúes y crear entornos más inclusivos. La participación laboral femenina en México es del 40% y se proyecta que llegue al 53% en 2030, si se avanzan en estos derechos.
Conclusión
El reconocimiento de la licencia menstrual en México representa un paso importante hacia la igualdad y el respeto por las necesidades biológicas de las mujeres. Sin embargo, su avance sigue siendo limitado y requiere mayor atención y regulación en todos los sectores laborales para garantizar un entorno más justo y saludable.
