Naasón Joaquín García, líder de La Luz del Mundo, enfrenta una nueva acusación federal en Estados Unidos por delitos que incluyen abuso sexual, tráfico de menores y crimen organizado. Esta es la segunda acción legal de carácter federal contra el líder religioso, quien ya se encuentra preso en California por cargos de abuso de menores.
Detalles de la acusación contra Naasón Joaquín García
La acusación presentada en la Corte federal involucra también a Eva García de Joaquín, madre de Naasón, a su sobrino Joram Núñez Joaquín y a otros colaboradores de la iglesia. Según la Fiscalía, los acusados habrían utilizado la influencia y doctrina de La Luz del Mundo para manipular, coaccionar y abusar de menores y mujeres, además de ocultar evidencia que pudiera incriminarlos. Este caso se suma al expediente estatal que ya mantiene a Naasón Joaquín García tras las rejas por abuso infantil.
Cómo operaba la organización de La Luz del Mundo
Investigaciones de Estados Unidos y México revelan que Naasón Joaquín García y sus colaboradores manejaban lo que se describe como “Empresa Joaquín – LLDM”, usando recursos de la iglesia para financiar viajes de víctimas, trabajos forzados y actividades sexuales ilegales. También se documentó la destrucción de evidencia y la manipulación de fieles para encubrir los crímenes. Las autoridades identificaron al menos diez víctimas confirmadas de abuso sexual y tráfico.
Familiares y colaboradores implicados
Entre los acusados destacan Rosa Sosa y Azalea Rangel, quienes actuaban como groomers de Naasón Joaquín García, y Silem García Peña, apoderado legal de la iglesia. Su madre, Eva García de Joaquín, y su sobrino Joram Núñez Joaquín también están bajo investigación por su participación en el esquema criminal. Todos enfrentan cargos de tráfico sexual y crimen organizado, con posibles penas que van desde 20 años hasta prisión de por vida.
Impacto y contexto histórico
La Luz del Mundo, fundada en 1926 en Guadalajara, ha sido liderada por tres generaciones de la familia Joaquín. Los abusos denunciados abarcan décadas y reflejan un patrón de explotación dentro de la organización. Las acusaciones contra Naasón Joaquín García y sus colaboradores muestran cómo la estructura religiosa fue utilizada para cometer delitos graves y proteger a sus líderes.
