El presidente de Estados Unidos, Donald Trump busca mayor control en la Reserva Federal colocando a aliados dentro de la Junta de Gobernadores. Esta estrategia, enmarcada en un contexto de desaceleración económica, ha generado preocupación entre analistas y organismos internacionales por el riesgo que representa para la independencia del banco central más influyente del mundo.

Renuncias y nombramientos: ¿cómo Trump busca mayor control en la Reserva Federal?
La reciente renuncia de Adriana Kugler abrió la puerta para que Trump nominara a Stephen Miran, asesor de la Casa Blanca, al puesto vacante en la Fed hasta enero de 2026, si el Senado confirma su designación.
Miran aseguró que sus decisiones estarán basadas en criterios técnicos, aunque legisladores opositores advierten sobre un posible conflicto de interés. De ser aprobado, se uniría a Christopher Waller y Michelle Bowman, quienes ya han mostrado posturas alineadas con Trump, rompiendo con la unanimidad que solía caracterizar a la Fed en las decisiones de tasas de interés.
Presiones y críticas
Trump ha intensificado sus ataques contra Jerome Powell, actual presidente de la Fed, a quien exige una reducción inmediata de las tasas de interés. Incluso llegó a apodarlo “Tardón Powell” y amenazó con demandarlo por el sobrecosto millonario en la remodelación de la sede del organismo.
Además, Trump destituyó a la gobernadora Lisa Cook acusándola de fraude hipotecario, una decisión que provocó fuertes críticas. Cook, primera mujer afroamericana en el cargo, negó los señalamientos y presentó un recurso legal. Más de 600 economistas, incluidos Premios Nobel, respaldaron a Cook y recordaron que la ley solo permite la destitución de un gobernador de la Fed por faltas graves, no por diferencias de criterio.
Riesgos globales de la estrategia
La posibilidad de que Trump logre controlar cuatro de los siete asientos en la Junta de Gobernadores es vista con preocupación por la comunidad internacional. Christine Lagarde, presidenta del Banco Central Europeo, advirtió que esta maniobra representaría “un peligro muy serio” no solo para la economía estadounidense, sino también para la estabilidad financiera mundial.
La Fed, por su parte, mantiene cautela frente a las presiones políticas y sigue evaluando indicadores como inflación y empleo. En agosto, EE.UU. generó apenas 22 mil empleos, mientras que la tasa de paro aumentó, reforzando las expectativas de un posible recorte de tasas en la reunión del 16 y 17 de septiembre.
Aunque una reducción de tipos podría interpretarse como una victoria indirecta para Trump, la Fed insiste en que sus decisiones seguirán basadas en fundamentos económicos y no en presiones políticas.
